lunes, marzo 14, 2005

Por estos días

Mi mirada suele perderse entre la muchedumbre y las cosas cuando algo me afecta, son las mismas pupilas vacías del que piensa en algo serio, del que se abstrae. No acostumbro mentir porque simplemente no va conmigo pero, aunque deseara hacerlo, hay personas que me conocen demasiado bien como para poder engañarlas, tal vez soy demasiado expresivo, dicen que sólo soy demasiado transparente, que a través de mis ojos se ve claramente mi corazón, es por eso que al verme perdido, fuera de todo, saben inmediatamente si estoy afligido, molesto, feliz, preocupado o tan sólo cansado, aciertan sobre lo que me ocurre con tanta seguridad que no me queda más que ser honesto.
En ocasiones ser así, sincero, trae malos resultados, aunque no me gusta mentir creo que a veces nos toca, más por proteger a alguien que por salir ileso yo y dar alegría a otro corazón aunque el mío se encuentre hecho pedazos.
No todo es como lo deseamos, en mi vida ocurre eso a cada instante. Incluso el amor de mi vida llega ahora, no como lo deseaba pero, al fin y al cabo, llega y no me queda más que aceptarla y ser lo suficientemente hombre para llevar el peso sobre mis hombros, superar las cosas y por encima de todo: amarla. Cuando el amor llega uno no puede dejarlo ir, así venga de la manera que menos querías. A veces me siento tonto por amar así, de esa manera tan fuerte, porque a veces duele y en ocasiones... mata. Ella me ve aislado, pensativo y sabe lo que me ocurre, no todo el tiempo me lo dice porque creo que prefiere no hablar de ello y para ser sincero yo tampoco, únicamente espero de ella mucho afecto, cuento con eso para ayudarme a superar lo que me está quemando los deseos de vivir. En estos momentos sólo me provoca abandonarme...